El Premio Literario San Clemente, creado en 1993 y también el Premio de Ensayo Bento Spinoza, creado mas tarde en 2008, ambos convocados por el IES “Rosalía de Castro” de Santiago de Compostela, pretenden fomentar la pasión por la lectura entre los jóvenes alumnos de los institutos gallegos, pero, a su vez y sobre todo, son una apuesta por los sueños y por la lectura, porque convierten a los alumnos gallegos en jurado de un premio de narrativa y de otro de ensayo que se otorgan a escritores ya consagrados extranjeros, gallegos y españoles. En realidad, este proyecto es la confluencia de tres sueños, de tres ilusiones que se materializan a través de una actividad, “Los premios San Clemente y Bento Spinoza”.

        Estos tres sueños son: el sueño-ambición de una comunidad educativa que se propone organizar una actividad llena de fantasía, promocionando la lectura convirtiendo a sus alumnos en árbitros del panorama literario internacional de este tiempo; el sueño-imposible de unos alumnos apasionados por la lectura, que llegan a ser jurado de los mejores escritores del momento y comparten con ellos un día de su vida; y finalmente el sueño-sorpresa de unos escritores consagrados, que reciben un premio de un joven jurado formado por alumnos de instituto. Esta confluencia de tres sueños se realiza, como se ha indicado, a través de una actividad concreta: la promoción de la lectura entre los jóvenes de los institutos gallegos. Todo ello contextualizado en un instituto, el “Rosalía de Castro”; una ciudad, Santiago de Compostela; un país Galicia, con su lengua propia y sus centros de enseñanza; y un estado, España, que deben apostar por una presencia bien definida en el mundo global en el que vivimos

        En esta experiencia, se puede vislumbrar el espíritu de nuestra filosofía que, parafraseando a Nelson Mandela, sintetizaremos en una frase: “intentar hacer posible lo que parece imposible”

       Probablemente el mensaje más fuerte que queremos transmitir a nuestros alumnos: el objetivo prioritario de esta experiencia, que se concreta en la actividad de la lectura crítica y reflexiva. Es quizás la mejor manera de no renunciar ante las imprevisibles dificultades que nos depara la vida, es probablemente la mejor fórmula para construir nuevos mundos, sobre todo en estos tiempos difíciles.